Indonesia días 7 y 8: Nos vamos a Bali y primer día de ruta en moto.

Amanecimos en nuestro Klotok en el puerto de Kumai en Borneo, habíamos navegado toda la noche para llegar a tiempo, ya que teníamos que estar en el aeropuerto a las 06:30h, nos quedaban dos vuelos por delante para llegar a la ciudad de los dioses. Bali y una cabaña espectacular en el corazón de Ubud nos estaban esperando. Así que tras un día de traslados y relax, nos tocaba alquilar una moto e iniciar nuestra ruta por libre por la isla ¿Os venís con nosotros?

Cuando organizaba el viaje, busqué durante varios días cual era la ruta más rápida para llegar de Pangkalan Bun(Borneo) a Bali, ya que no hay vuelos directos entre las dos islas… hasta que al final lo encontré. Cogeríamos el primero vuelo a las 07:30h con Trigana Air de Pangkalan Bun a Yakarta (Java), llegando a las 9h de la mañana a la capital de la isla. Donde esperaríamos hasta las 11:30h a que saliera nuestro segundo avión de la mañana con Lion Air, que aterrizó en Bali (aeropuerto Denpasar) a las  14:30h.

Para esa primera noche en la isla de los dioses, teníamos reservada una cabaña impresionante en el corazón de Ubud a través de AirBnb. Habíamos quedado con los dueños para que nos viniesen a recoger al aeropuerto, ya que éste se encuentra al sur de la isla, y Ubud está en el centro, tirando al norte. Además, habíamos leído que esta cabaña es difícil de encontrar para los taxistas que no han ido nunca, así que acordamos un precio de 300.000 Rupias (18€) y a las 14:30h en punto estaba allí nuestro taxistas con un cartel que ponía “Sonia Sánchez” esperándonos en la puerta.

Nos dio la bienvenida a la isla con una gran sonrisa y unos sabios consejos para nuestros días de estancia. Los 37km que teníamos de trayecto, se convirtieron en unas 2h de coche, ya que el tráfico en la isla es horrible… pero íbamos pegados a la ventanilla, alucinando con todo lo que veíamos.

Nuestra villa en Ubud

Sobre las 16:30h llegamos a nuestra Villa en Ubud, el Zen Hideaway. Tuvimos la suerte, meses antes, de poder reservar una noche en este maravilloso lugar, y es que fue uno de nuestros caprichos del viaje (tenéis toda la información en el post de alojamientos).

El dueño nos estaba esperando en la puerta, nos enseñó el alojamiento, las instalaciones y el famoso columpio al que tantas ganas tenía de disfrutar en primera persona. Nos dimos una ducha (ya que llegábamos de Borneo y llevábamos 3 días sin ver agua corriente), descansamos un rato, disfrutamos de la villa y le enviamos un WhatsApp al dueño para que nos consiguiera un medio de transporte para ir al centro de Ubud a cenar, pero se ofreció el mismo a acercarnos en su coche, y nosotros encantados.

Art Café, Ubud

Nada más pisar la calle principal nos encantó el ambiente que había… locales con mucho encanto, tiendecitas de decoración balinesa (me lo quería traer todo), restaurantes, cafeterías, spa’s… y bueno todo muy muy enfocado al turista y por ende, mucho turista. Pero no nos desagradó en ningún momento. Por cierto, aprovechamos para cambiar dinero en una de las muchas casas de cambio que había, el euro estaba a 15.560 rupias.

Tras dar un paseo, nos acercamos a cenar al restaurante Watercress, lo llevábamos recomendado y nos gustó muchísimo, tiene muchas opciones (comida vegetariana, vegana, comida más internacional…) y se nota que cocinan con mucho amor. Habíamos quedado con el dueño del hotel para que nos pasara a buscar a las 21:30h para llevarnos de vuelta, así que de postre nos fuimos a tomar un té al Art Café, ya que estaban dando un concierto de “regge” y el ambiente era muy tranquilo, madremía que bien nos había recibido esta isla.

Amanecer en el Zen Hideaway

Dormimos de maravilla en nuestra cama balinesa con mosquitera… estábamos en el paraíso… nos despertamos con los primeros rayos de sol y el sonido de la naturaleza, ya que en la cabaña no hay puertas ni ventanas, todo está hecho con caña de bambú…

Tras remolonear un rato en la cama, nos levantamos a pedir el desayuno, ya que teníamos una carta de restaurante a domicilio… mientras lo esperábamos, aprovechamos para disfrutar de las instalaciones de la villa, la verdad que no nos hubiese importado quedarnos allí una semana.

Zen Hideaway, salón de la cabaña

En una media hora tocaron la campanilla de la puerta ¡¡ el desayuno estaba aquí !! Nos sentíamos tan agusto en esta villa… la cocina se encuentra en la planta baja, y también es al aire libre, además la decoración no podía ser más bonita… y nosotros en nuestra nube de amor de recién casados… creo que voy a tener que dejar de escribir estos posts porque me entra una nostalgia brutal jejeje

No teníamos prisa, ya que queríamos disfrutar al máximo de este remanso de paz, así que planeamos una ruta de lugares cercanos a visitar.

Zen Hideaway, la cocina

Con el desayuno listo y delicioso (nos costó 6 euros)… aquí empezó nuestra adicción a los “Banana Pancake”, no os podemos explicar lo increíble que fue desayunar los dos solos ante tanta belleza natural…

Nos vestimos, recogimos las cosas y nos fuimos a disfrutar del columpio que teníamos con vistas al río para nosotros solos. Solo os podemos decir que recomendamos al 100% esta villa de Ubud si os queréis dar un capricho en vuestro viaje a Bali, nosotros repetiríamos sin dudarlo.

Nuestro desayuno

Este columpio no es apto para las personas con vértigo, os dejamos en sobreaviso, ya que justo debajo no hay NADA jejejej, absolutamente nada… da unas cosquillas en el estómago tremendas y las vistas no pueden ser más impresionantes ¿seríais capaces de subiros?

Tras un buen rato sube y baja en el columpio, llamamos al dueño para ver si nos podía acercar al siguiente hotel que teníamos reservado y que se encontraba en el centro de Ubud. No nos puso ninguna pega, y a las 11h pasaba a por nosotros.

Columpio de la villa

Hicimos el check-in en el Umaya Ubud Villa, dejamos las mochilas y aprovechamos que en la misma calle del hotel había un local que alquilaban motos, así que cogimos una por 240.000 Rupias(unos 14€) por cuatro días. No nos pidieron nada de documentación, los nombres y los alojamientos que íbamos a estar. Acordamos con ellos dejar la moto en el hotel Pertiwi Bisma 1 el último día, ya que teníamos que salir temprano para el puerto de Sanur y ellos tenían cerrado, no nos pusieron ninguna pega.

Así que sobre las 12h empezaba nuestra ruta en moto del primer día en Bali.Os avisamos que conducir moto en Bali no es fácil y lleva su riesgo, ya que no hay normas de tráfico, conducen de una manera totalmente diferente a la europea y por ende, las motos son muy poco respetadas por camiones, autobuses y coches. Así que si tenéis poca experiencia en conducción de motos, no os recomendamos para nada este medio de transporte para conocer la isla, más bien os aconsejamos un coche con conductor.

Nosotros lo escogimos porque John lleva moto de gran cilindrada desde jovenzuelo, y teníamos experiencia de conducción en Asia tras recorrernos Sri Lanka en Tuk Tuk.Nunca tuvimos ningún problema ni ningún susto, pero siempre íbamos a poca velocidad, sin adelantar de manera temeraria y muy atentos a la conducción de los locales, ya que nunca sabes por donde te van a salir…

Primer día de ruta en moto por Bali

Así que con todo listo, encendimos la App Maps.me y pusimos rumbo a las Tegalalang Rice Terraces, había unos 10km de camino que recorrimos en poco más de media hora. Estos arrozales al norte de Ubud se han convertido en uno de los mayores atractivos para los viajeros, y fue aquí donde nos dimos cuenta de que Bali estaba saturada de turistas…

Dejamos la moto en un parking de motos gratuito que había justo enfrente de la puerta y nos dirigimos a una de las tantas entradas que hay. No os olvidéis llevaros siempre en vuestros días de ruta, agua y protector solar, hace muchísima calor y muchísima humedad.

Entrada a Tegalalang Rice Terrace

Se encuentran junto a la carretera, y nada más entrar te encuentras con su ya famoso “fotocall“. Y aunque nosotros nos pensábamos que era gratis hacerse una fotos, ni de lejos… tras hacernos la foto apareció una mujer obligándonos a pagar una donación de 5.000 rupias, que aunque el precio es insignificante te empiezas a sentir timado…

Aunque la verdad que el lugar es una pasada, y visitarlo sin tanta gente debe ser increíble, así que os aconsejamos que lo incluyáis en vuestra ruta a primera hora de la mañana o a última de la tarde, ya que los buses de turistas llegan entre las 10h y las 13h, toma ya Tip viajeroque os acabamos de dar 😛

Fotocall de Tegalalang Rice Terrace

Es un área enorme, con subidas y bajadas, así que llevar ropa y zapato cómodo. La entrada cuesta 10.000 Rupias(0’60€), y puedes estar allí tanto tiempo como quieras. Nuestro consejo: perderos y explorar, nosotros estuvimos alrededor de una hora y media recorriéndolas.

Son una delicia para la vista, la verdad que al ser tan grandes no tienes la sensación de que haya tanta gente, ya que al llegar pensamos que sería imposible recorrerlas sin lidiar con cien turistas más. Importante: tener cuidado y no piséis los campos de arroz y caminar solo por las zonas permitidas.

Perdidos por las terrazas

También podéis incluir en vuestro itinerario los Arrozales de Jatiluwih, que se encuentran bastante más alejados, a unas 2h de Ubud, son mucho menos conocidos que los de Tegalalang, y el precio de la entrada es mucho más económico: 4.000 Rupias por persona (0’20€). Nosotros no los visitamos, pero nos han dicho que son preciosos y nos lo creemos al 100%.

Pasamos un rato genial, cuando nos íbamos, vimos que mucha gente se sentaba en los restaurantes (warungs) de la zona, con vistas a los arrozales, a tomarse un coco fresquito a la sombra.

Tegalalang Rice Terrace

Volvimos a nuestra moto para seguir con la ruta del día, nuestra siguiente parada era el templo Pura Tirta Empul, a unos 10km de las terrazas de arroz. Se trata de unos manantiales sagrados, que según la creencia popular están dotados de cualidades milagrosas. Para poder bañarte en ellos has de utilizar un “sarong”(especie de pareo), que te dan en la entrada de color verde. Si eres mujer y tienes la menstruación está totalmente prohibido meterte… nos llamó mucho la atención que había carteles por todos lados indicándolo… así que muy a mi pesar, ante todo hay que respetar y me quedé fuera.

John hizo todo el recorrido, se supone que cada vez que te metes debajo de cada uno, has de pensar en lo que quieres sanar y visualizar como esa agua que cae sobre tí sana ese problema en concreto. Los tres últimos están dedicados a la muerte, así que no os tenéis que poner debajo.

John en las aguas purificadoras

El horario de este templo es de 7h a 18h, y el precio de la entrada es de 15.000 Rupias (0’90€), además has de pagar 2.000 Rupias (0’10€) de parking. Los alrededores del templo son preciosos, además hay una puerta balinesa espectacular (os la dejamos en la foto de abajo).

Aprovechamos para comprarnos unos sarongs para el resto de los templos que teníamos que visitar durante el viaje, son todos super bonitos y no fue fácil decantarnos por dos. Nos costaron 120.000 rupias los dos (7€).

Puerta Balinesa Tirta Empul

Continuamos con la ruta, y esta vez nos dirigimos al Templo Gunung Kawi, a tan solo 4km del Tirta Empul, tardamos nada y menos en llegar. Ya eran pasadas las 14h, y no había casi nadie porque estaba todo el mundo comiendo, así que pudimos visitar los dos templos que nos quedaban prácticamente solos.

El horario de este templo es de 7h a 18h, y el precio de la entrada son 15.000 rupias por persona + 2.000 Rupias de parking (como el anterior). Es obligatorioentrar con sarong, así que si aún no lo tenéis, en la puerta encontraréis diferentes puestos ¡¡no os olvidéis regatear!!

Templo Gunung Kawi

Unas empinadas escaleras nos conducían a un hermoso valle donde se encuentra uno de los conjuntos de templos más antiguos e importantes de Bali. Esta formado por 10 candi (santuarios) excavados en la roca, y os aseguramos que os van a dejar con la boca abierta.

Hay diferentes caminos, así que seguid el que más ganas os haga, perderos, y dejaros sorprender por estas maravillas. Este primer día en la isla nos estaba dejando alucinados, la verdad que no nos esperábamos que nos gustara tanto tantísimo, se nos había olvidado hasta pararnos a comer.

Templo Gunung Kawi

Emprendimos los 270 escalones de subida que nos llevaban a la entrada, todo un reto a esa temperatura y con tanta humedad, ya os acordaréis de mi cuando vayáis ya 😛 Menos mal que a mitad de camino hay una especie de desvío que te lleva hasta unos arrozales preciosos, y lo mejor, que estábamos solos.

En uno de los puestos de la subida, me compré un trikini de “croché” super bonito por 50.000 rupias (3€), eso sí, después de regatear un rato. Estaba super feliz, en España te cuestan mínimo 30€.

Arrozales del Gunung Kawi

Aquí teníamos pensado continuar la ruta al Templo Pura Kehen,pero está bastante alejado y finalmente decidimos quitarlo del itinerario y visitar con calma el Templo Goa Gajah, para llegar sobre las 17:30h al hotel y disfrutar de nuestra villa privada con piscina. Teníamos claro que no lo podíamos ver todo, así que optamos por ver menos cosas, de una manera más relajada y disfrutar así de nuestro alojamiento.

Así pues, tras 13km que tardamos en recorrer en unos 40 minutos, llegamos al templo Goa Gajah. El horario de este templo es de 8h a 17:30h, y el precio de la entrada son 15.000 rupias por persona + 2.000 Rupias de parking (como el anterior).

En el parking del Goa Gajah

Antes de entrar al templo, compramos unas galletas “Oreo” y unos zumos, empezábamos a tener hambre desde el desayuno de esta mañana. Este templo también es conocido como el templo del elefante, aunque como curiosidad os diremos que en Bali nunca ha habido elefantes, hasta que aparecieron las atracciones turísticas y los trajeron para explotarlos…. ¡¡¡Por favor, no paguéis para subir a un elefante!!!

Los orígenes de la cueva de este templo son inciertos, está excavada en la roca y es accesible a través de la cavernosa boca de un demonio. En el interior, podréis contemplar los restos de un “lingam”, el símbolo fálico del dios hindú,  y su equivalente femenino, el “yoni”. Además de una estatua del dios elefante “Ganesh”. 

Entrada a la cueva de Goa Gajah

Desde el Goa Gajah, se puede descender por los arrozales hasta el Sungai Petanu,donde hay piedras talladas de stupas en la cara de un acantilado y una pequeña cueva. Ésta se llama Yeh Pulu y la entrada para acceder cuesta 15.000 rupias. El paseo para llegar es espectacular.

Eran las 17h de la tarde, y tras 5h de ruta, dábamos por finalizadas las visitas de hoy muy pero que muy satisfechos. Tan solo 4km nos separaban de nuestro alojamiento en el corazón de Ubud, así que nos fuimos para allá a darnos un baño refrescante en nuestra piscina privada (podéis ver este alojamiento y todos los demás de nuestro viaje aquí).

Sungai Petanu

Nos quedamos en la gloria con ese baño fresquito, pero nuestros estómagos pedían comida a gritos jejeje así que nos pusimos guapos y decidimos ir a pie hasta un restaurante italiano que teníamos recomendado, Il Giardino. Cruzamos todo el centro de Ubud, en un paseo de unos 20 minutos.

Por el camino encontramos una calle que nos recordó muchísimo al Teatro Kodak de Los Ángeles, ya que el suelo estaba lleno de escritos, mensajes, dedicatorias… ¡¡vaya chulada nos acabábamos de encontrar!!

¿Paseo de la fama de Bali?

Tras una cena espectacular en un patio balinés muy romántico (nos costó 325.000 rupias – 20€), emprendimos, ya de noche, el camino de vuelta al hotel, aunque no nos pudimos resistir a hacernos un masaje de pies en uno de los tantos centros de masaje que había en la calle principal. Yo nunca antes me había hecho uno, y creo que me pase la hora entera partiéndomelos de la risa ¡¡¡me da mucha grima que me toquen los pies!!! las chicas no paraban de reírse de mi jejejeje Nos costó 120.000 Rupias los dos una hora (7€).

Caímos rendidos en la cama, mañana nos tocaba pegarnos un buen madrugón para conocer algunos de los lugares más bonitos de la isla ¿os venís?

Plato de pasta de Il Giardino

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Autora:Sonia Sánchez(www.elmundoesmejorcontigo.com)

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