Indonesia días 5 y 6: Nos vamos a Borneo a ver Orangutanes.

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Por fin llegaba una de las experiencias que más ilusión nos hacía, hoy tocaba volar a Borneo para adentrarnos en la selva, y conocer a sus habitantes más preciados, los orangutanes. Teníamos tantas ganas de iniciar esta aventura, que todavía no éramos conscientes de lo mucho que nos iba a sorprender, ya que los orangutanes no fueron la única sorpresa de este maravilloso paraje ¿Queréis saber como vivir una experiencia igual?

El despertador sonó a las 4h, teníamos el aeropuerto a apenas 3km de nuestro hotel en Surabaya, así que no pasábamos pena. Hicimos el check-out, y le pedimos al recepcionista que nos llamara a un taxi. En apenas diez minutos estaba en la puerta. Yo no sé que hizo ese hombre o que entendió, pero llevábamos 15 minutos en el coche cuando le dije a John que pusiera el Maps.me porque me daba que nos estaba haciendo la pirula para cobrarnos más dinero.

Y efectivamente, nos estaba llevando ¡¡en dirección contraria al aeropuerto!!. Casi me da algo cuando lo vi, pasamos de estar a 3km a 17km. Le dijimos que por favor nos llevara al aeropuerto, que estábamos viendo en el GPS que solo era terminar de bajar la avenida donde estábamos alojados, se disculpó y nos dijo que era un atajo… ¡¡las narices!! Lo que pasaba es que era un trayecto de 30.000 Rupias, y de esta manera nos ventiló 140.000 Rupias… Aissss… primera timada del viaje (tenerlo en cuenta).

Pero aquí no acaba la cosa, le dio más emoción si cabe y nos metió en un señor atasco, que nos hizo perder muchísimo tiempo y llegar al aeropuerto a las 5:20h, a lo que nuestro avión salía a las 6:10h... Volamos literalmente… o eso, o perdíamos el avión… pasamos el control como pudimos y llegamos justísimos a la puerta de embarque de Trigana Air (nuestra compañía elegida para volar a Borneo).

Para llegar a Borneo tenéis que volar al aeropuerto de Pangkalan Bun, y no se puede comprar el billete con más de dos o tres meses de antelación (tampoco encontraréis todos los horarios disponibles hasta dos o tres meses antes), ni comprarlo por la página de skyscanner. Tendrás que ir a la App que os comentábamos en este post (Guía de Indonesia), descárgartela y pagalo en esta plataforma, es segura, nosotros lo hicimos así (aquí si aceptan las tarjetas de crédito o débito europeas).

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Aeropuerto de Pangkalan Bun

Debes saber, que los únicos aeropuertos que vuelan directos a Pangkalan Bun (PKN) desde Java son:

  • Aeropuerto de Yakarta (CGK)
  • Aeropuerto de Semarang (SRG).
  • Aeropuerto de Surabaya (SUB).

El resto de aeropuertos de la isla, o el de Denpasar de Bali, hacen escalas. El precio del billete oscila entre los 70€ y los 150€ por persona. El vuelo tarda más o menos 1h, y las compañías más conocidas que operan esta ruta son: Nam Air, Garuda Indonesia, Wings Air y Trigana Air. Nosotros escogimos esta última (tanto para la ida como para la vuelta seleccionamos el primer vuelo del día para evitar retrasos) y no tuvimos ningún problema… cuando pasábamos turbulencias intentábamos no pensar que la compañía estaba en la lista negra de la Unión Europea y listo jejeje

A las 07:20h aterrizábamos en Borneo, y nada más bajar del avión pudimos sentir el bochorno y la contaminación del aire (más información sobre la situación medioambiental del país). Recogimos nuestras mochilas en la única sala que hay,  y nos fuimos en busca de Arda, la mujer de Toris, con quien habíamos contratado el tour de 3 Días y 2 Noches con todo incluido para nosotros solos.

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Mercado local de Kumai

¿Cómo contratamos el tour de Borneo?

Tras informarnos muchísimo de en qué consistía el tour o la excursión por el Parque Nacional de Tanjung Puting: días, empresas, qué debía incluir, traslados… nos decantamos por hacerlo con Toris Marley y su equipo. En su página web podréis ver que hay diferentes packs de viaje: desde 3 días y dos noches, hasta 6 días y 5 noches.

Viendo lo que incluía cada uno, y el tiempo del que disponíamos, nosotros nos decantamos por el de 3D y 2N, nos pusimos en contacto con él a través de correo electrónico y negociamos un klotock (el barco con el que se hace la excursión) para nosotros solos por 375€ los dos (5.350.000 Rupias) con todo incluido:

  • Tour en barco privado.
  • Guía para las plataformas de orangutanes.
  • Excursión nocturna en la selva.
  • Comidas y bebidas.
  • Donaciones a los Rangers.
  • Entrada al Parque Nacional.
  • Traslados Aeropuerto – Kumai / Kumai – Aeropuerto.

Días antes de nuestra llegada, nos volvimos a poner en contacto para informarles a que horas eran nuestros vuelos, para la recogida y la ida al aeropuerto.

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Paseando por el mercado de Kumai

Al salir al exterior del aeropuerto, estaba Arda, la mujer de Toris, esperándonos junto al que sería nuestro guía durante toda esta aventura. Desde éste momento, supimos que no nos habíamos equivocado, el amor con el que nos trataban desde el minuto uno, fue lo que mejor nos hizo sentir.

Metimos las mochilas en el coche de nuestro guía (este es su Instagram) y en apenas 15 minutos estábamos en el puerto de Kumai. Como hasta las 10h no se iniciaba el tour, nos dijeron que hoy era día de mercado, y sin dudarlo ni un segundo, allá que fuimos a dar una vuelta. Nos encantó, no están muy acostumbrados a ver turistas por allí, así que recibimos infinidad de sonrisas, saludos y alguna que otra instantánea para toda la vida.

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Colegio en Kumai

Durante nuestro paseo, nos cruzamos con un colegio en la hora del recreo, y no pudimos resistirnos a entrar tras pedirle permiso a la profesora. Todos se emocionaron al vernos, las niñas se vinieron corriendo conmigo, y los niños con John. Querían fotos y saber de dónde éramos… ¡¡les encantaba posar!!

Tras este buen rato, vimos que se había hecho la hora, así que fuimos hacia nuestro Klotock, donde estaba Arda en la cubierta junto a nuestro guía,  para presentarnos a la tripulación, enseñarnos el barco y hacer el pago (importante llevar el dinero en efectivo desde el lugar donde vengáis, aquí no hay cajeros).

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Entrada al Parque Nacional Tanjung Puting

En el Klotock, íbamos acompañados por: nuestro guía, el capitán, el ayudante del capitán, la cocinera, y nuestro pequeño polizón, Rafael. Nosotros hacíamos vida en la cubierta, donde teníamos nuestro colchón para dormir, nuestra mesa, nuestro lavabo y unas hamacas de madera con vistas a la selva 😛 El baño es compartido entre todos, y tiene un wc sin cadena (tienes que tirar cubos de agua cada vez que vas al baño). No hay agua corriente (así que nada de ducha), ni electricidad.

Zarpamos con destino al parque… el agua marrón, la densa vegetación y el bochorno iban a ser nuestros compañeros durante esta aventura. Así que os recomendamos llevar ropa ligera, de algodón y que transpire. Tuvimos una sensación increíble de libertad, esta experiencia prometía.

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Adentrándonos al Parque Nacional

A la hora de navegación, nos sirvieron la comida… ¡¡¡Madremia!!! ¿Todo eso para nosotros dos solos? Estaba increíblemente delicioso. Durante todos los días hacíamos 5 comidas, abundantes y deliciosas, además, nos daban tanta agua, té o Coca Cola como quisiéramos.

Nos dirigíamos a la primera plataforma de observación de orangutanes. Por el camino de ida no nos cruzamos con ningún klotok más, y la sensación de paz era enorme. A lo largo del recorrido, pudimos avistar algún que otro mono y diferentes especies de aves locales ¡¡¡Nos habíamos adentrado en la selva!!!

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Es la hora de comer

Durante el trayecto, entablamos conversación con nuestro querido guía, el cual nos iba explicando todo lo que íbamos a hacer, cómo termino dedicándose a esto, cual era la situación actual de Borneo y de los Orangutanes… y nos demostró sus dotes de habla española que otros viajeros le habían enseñado al soltarnos un “cojonudo” al decirle que estábamos de luna de miel jajajaja fue inevitable soltar una carcajada a tres 🙂

Y aquí apareció nuestro gran polizón, Rafael. Rafael era el hijo de la cocinera del barco, un superviviente de los pies a la cabeza, solo hacía falta observar sus destrezas subiendo y bajando por todos los rincones del Klotok. No nos entendíamos, apenas tenía 6 años y no dominaba el inglés, pero no hacía falta, fue amor a primera vista entre todos.

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Con nuestro querido guía

Fuimos de los primeros en llegar a la primera zona de observación, el centro de rehabilitación Tanjung Harapang, así que nuestra tripulación pudo dejar el klotok justo al lado de la plataforma de madera (en otras ocasiones, otros klotoks llegaban antes y teníamos que cruzar por encima de las cubiertas de los diferentes barcos hasta llegar a tierra firme).

Nos llenamos de repelente de alta protección contra los mosquitos (Relec extra fuerte, esto lo hacíamos cada 3/4h durante el día), ya que es una zona de riesgo, y es posible contraer la Malaria. Cuando fuimos a Sanidad de Exterior, nos dijeron que teníamos que tomar tratamiento, aunque nosotros decidimos no tomarlo y llevárnoslo para que en caso de contagio, pudiésemos llegar al hospital más cercano, así que ¡¡eso es cosa de cada uno!!

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John y Rafael

Nuestro guía nos llevó hasta el museo de esta zona, donde pudimos ver todo el trabajo que se hace para proteger a los orangutanes y a la fauna del lugar. Actualmente la tala de la vegetación del lugar para la creación del aceite de palma ha hecho que se lleve acabo una masacre de orangutanes en la zona, poniéndose en marcha diferentes estrategias de protección de los mismos.

La verdad que es una pena que haya gente tan poco sensibilizada, nosotros ya hemos dejado de comprar productos con aceite de palma ¿y tú?

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El museo de la primera plataforma

Mientras esperábamos a que se hiciesen las 15h, que es la hora a la que se les da de comer a los orangutanes en la zona, como no podía ser de otra manera, nos pusimos a jugar al pin-pon con los locales y los guías de los diferentes barcos… nos sorprendía que éramos los únicos de todos los viajeros, que se acercaban a entablar conversación con ellos y pasar el rato… para nosotros, la mejor forma de llevarte una gran experiencia, es involucrándote con la gente del lugar…

Cuando ya había una veintena de viajeros, nuestro guía nos dijo que tocaba ponerse en marcha hacia la plataforma de alimentación. Así que nos fuimos tras él, llenos de emoción y expectantes de lo que estaba por venir.

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Nos dieron una paliza

Nos sentamos en los bancos de madera que hay, en absoluto silencio, y esperamos a que los guardas de allí pusieran los plátanos en las plataformas y llamaran con un sonido un tanto especial a los orangutanes (aquí puedes pensar que está todo un poco organizado para el turista, que no deja de ser verdad, pero no nos pareció nada malo). En todo momento estás a una distancia prudencial de los mismos, y no invades su espacio.

Estábamos todos expectantes… y de repente se empezaron a mover las ramas de los árboles, recuerdo como el corazón se me aceleró de la emoción, y entre los troncos, apareció una figura naranja, con unos andares muy peculiares, a llenarse la boca literalmente, de plátanos… ¡¡¡ALUCINANTE!!!

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El primer orangutan que vimos

Era todo un espectáculo para la vista, una experiencia única… pasamos un buen rato embobados, hasta que llegaros nuestros queridos amigos Vero y Dani de @sinohasviajado, ¡¡Qué ilusión compartir esta experiencia con ellos!! El resto de viajeros se empezaron a ir, y nosotros nos quedamos allí esperando a ver si teníamos la suerte de ver algún orangután más…

Y de repente, apareció entre la maleza de la selva una mama orangután con su pequeñajo ¡¡solo para nosotros solos!! Los cuatro estábamos alucinando, allí solos ante semejante belleza… no hay palabras para descubrir un momento así, solo por esto había merecido la pena venir hasta aquí.

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Mama orangután con su pequeño

Cuando se fue, empezó a anochecer (anochecía sobre las 18h), así que emprendimos camino de vuelta a los klotoks. Rafael nos buscaba asomado en la cubierta del barco, y nos saludaba con gran entusiasmo, estaba deseando ver nuestras caras de alucine tras conocer a los reyes de la selva de Borneo.

Una rica merienda y unas toallas húmedas nos esperaban de vuelta al barco, hacía muchísima calor, acompañado de muchísima humedad. Nuestro guía, después de merendar, nos llevo de vuelta a tierra firme ¡¡para hacer una excursión nocturna!! Tengo que admitir que iba bastante acojonada… con nuestras linternas y junto a nuestro guía y al Ranger de la zona nos adentramos en la maleza y sus millones de ruidos a hacer un trekking de una hora. Vimos tarántulas, serpientes, diferentes tipos de insectos y un lemur… ¡¡¡fue una auténtica pasada y un subidón de adrenalina!! 

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Tarántula en nuestra excursión nocturna

Al volver al klotok, pusimos rumbo al lugar donde íbamos a anclar para pasar la noche. Tras una deliciosa cena a la luz de las velas, nos dimos cuenta de que estábamos justo al lado de nuestros amigos Vero y Dani, así que pegamos un salto a su barco y pasamos una velada de lo más agradable ¡¡Que bueno eso de encontrarse amigos en la otra punta del mundo!!

De regreso a nuestro klotok, nuestra tripulación ya había bajado las lonas del barco y nos había preparado la cama con las sábanas y la mosquitera. Por la noche bajan bastante las temperaturas y hay mucha humedad. Nos cepillamos los dientes y con los sonidos de la selva y de los famosos monos narigudos que al siguiente día conoceríamos, Morfeo se apoderó de nosotros.

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Nuestro desayuno

Nos despertamos con los primeros rayos de sol, abrimos los ojos y nos invadió una sensación de paz y tranquilidad… nunca antes habíamos amanecido en la selva y encima durmiendo en la cubierta de un barco, nos encantaba el sentimiento de libertad que nos producía… estábamos totalmente desconectados del mundo real, ya que allí no hay ningún tipo de conexión… y lo mejor de todo ¡¡Que no lo echábamos de menos!!

Mientras terminábamos de asearnos, nos sirvieron el desayuno, delicioso y cargado de energía para afrontar un día más. Hoy visitaríamos dos plataformas más de observación, y mientras llegábamos a la primera, nos hicimos un te y nos sentamos en las hamacas a disfrutar del camino… quiero volver…

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De camino a la primera plataforma

A las 9h estábamos en Pondok Tanggui, tras recorrer un camino de madera siguiendo a nuestro guía, nos reencontramos con nuestros amigos para disfrutar de un nuevo día en la selva. Estábamos emocionados y deseosos de dejarnos sorprender… el guía nos explicó que a veces es posible avisar orangutanes a lo largo de la plataforma, pero no corrimos esa suerte.

Hoy hacía muchísima calor y humedad, los chorretones de sudor resbalaban por nuestro pecho y nuestra espalda. El cielo amenazaba tormenta, esperábamos que se portase bien y nos dejara ver a los orangutanes 🙂

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Pasarela Pondok Tanggui

Volvimos a sentarnos en unos bancos de madera hechos con troncos y esperamos a que los Rangers esparcieran los plátanos en lo alto de la plataforma. Tan solo tuvimos que esperar unos segundos a que llegaran estos bellos mamíferos.

Aparecían por todos lados, y nosotros no podíamos dejar de alucinar, en esta plataforma estábamos viendo muchos más que en las del día anterior.

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Todos para él

Era una pasada ver como interactuaban entre ellos. Subían a la plataforma, cogían cuantos plátanos cabían en su boca y se subían a lo alto del árbol más cercano a comérselos. Ese gesto de subir y bajar lo hacían como mínimo unas 10 veces hasta que estaban bien satisfechos.

Me impresionaba mucho ver sus rostros, sus gestos, sus movimientos… se parecen tanto a nosotros… hubiera detenido el tiempo, estábamos encantados con lo que estábamos viviendo, merecía la pena al 100%.

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Mama con su pequeño

Después de dos horas, volvimos al klotok, quedaba bastante rato de navegación hasta la última plataforma de observación. Así que hicimos lo que más nos gusta, leer y disfrutar de la experiencia.

Durante este camino, nos adentramos en lo más profundo de la selva, el agua se volvía más oscura, y el camino mucho más estrecho. Sobre las 10h nos sacaron la merienda, parecían patatas fritas, pero era una especie de fruta rebozada, ¡¡estaba deliciosa!!

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No se podía estar más agusto

Si estáis dudando en realizar esta experiencia por la dificultad de cuadrar vuelos, precio, miedos... olvidaros de ello e intentar vivirlo, porque creemos que no le queda mucho tiempo y merece totalmente la pena. Sin darnos cuenta se nos hizo la hora de comer, nos volvieron a servir muchísima comida y toda deliciosa de nuevo.

Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos atracando en el último campamento, el Camp Leakey. Fue el que más nos gustó de todos, y en el que conseguimos ver al macho alfa, el señor Carlos le llaman, os dejamos una foto aquí abajo. Es enorme, impresiona muchísimo verlo, y tiene la cara diferente al resto de los que habíamos visto hasta ahora. Todos los que estábamos allí alucinábamos, y resulta que nos salió vergonzoso y era muy difícil conseguirle ver la cara, todo el rato estaba de espaldas, menos mal que John consiguió esta instantánea.

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El gran Carlos

En este campamento pudimos ver muchos más orangutanes que en los otros dos, e incluso presenciamos una lucha de poderes, resulta que, según nos explicó nuestro guía, ellos tienen muy marcado quién está por encima del otro, y si no se respetan, todos se unen en contra del que no respeta la norma… alucinante esa capacidad de relación…

De vuelta a nuestro klotok, llegó el momento de despedirnos de nuestros amigos Vero y Dani de @sinohasviajado, aunque no lo sabíamos, pero no sería la última vez que nos veríamos. Había sido maravilloso compartir esta gran experiencia juntos.

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Con nuestros chicos

Al llegar al klotok, nuestro guía, nos comentó que esta misma noche emprenderíamos el camino de regreso a Kumai para dormir lo más cerca del puerto posible, ya que nuestro avión salía a primera hora de la mañana y no querían que llegásemos tarde. Nos pareció muy responsable por su parte y no pusimos ninguna pega.

Pasamos la tarde jugando con Rafael en la cubierta, que bonitos recuerdos guardamos de ese niño de ojos achinados y sonrisa permanente. Nos sentamos en la cubierta y nuestro polizón nos iba enseñando a los monos narigudos haciendo travesuras por las ramas de los árboles. Las guerras de cosquillas eran nuestra principal preocupación.

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Rafael enseñándonos los monos

Como éramos prácticamente los únicos que se volvían, íbamos solos por el cauce del río, disfrutando de un atardecer increíble. No nos hizo falta poner el trípode, ya que Rafael fue nuestro fotógrafo oficial del barco jejejeje le encantaba que posáramos y hacernos fotos, la verdad que apuntaba maneras 😛

Llevábamos dos días sin ducharnos, sudorosos y totalmente desconectados del mundo… pero no importaba, estábamos juntos y rebosantes de felicidad.

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Foto hecha por Rafael

Tras un rato hablando con nuestro guía, nos comentó que formaba parte de un movimiento que se llama #saveorangutan, para recaudar fondos y aumentar así las zonas de protección de estos animales. Para ello, venden camisetas con el hashtag, así que no dudamos ni un momento en comprarle unas cuantas y colaborar en la causa 🙂

Solo esperamos que se tome consciencia sobre este tema, ya que es un problema muy grave. Teníamos una tripulación excepcional y muy comprometida con la situación, como educadores sociales, no habíamos podido caer en mejores manos.

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John y nuestro guía con sus camisetas

Empezaba a anochecer, nos pusimos los pijamas y nos sentamos en la cubierta junto a Rafael (no se si se aprecia mucho en la foto, pero es que ya era bastante de noche). No os podéis ni imaginar como alucinamos viendo las luciérnagas en los árboles, parecían luces de navidad, alucinante, nunca habíamos visto nada parecido, habían muchísimas ¡¡¡que pasada de viaje!!!

Me encantaba mirar de reojo a John, le brillaban los ojos, y su sonrisa no se borraba de su cara; en medio Rafael, ilusionado por ver nuestras caras de felicidad… y yo solo pensaba que si esto me había gustado tantísimo ¿Que nos depararían los 20 días de viaje que nos quedaban?

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Viendo el atardecer con Rafael

Mientras estábamos embobados contemplando esta estampa, nuestra tripulación nos había preparado una cena romántica a La Luz de las velas. Nos despedimos de Rafael y disfrutamos de la que sería nuestra última cena en Borneo…MAGIA

Y ya con las barrigas llenas y nuestro klotok a toda máquina, nos fuimos a dormir a La Luz de las luciérnagas, mañana nos esperaba un día de traslados hasta llegar a Ubud, el corazón de Bali. Muchísimas gracias por acompañarnos en esta aventura 🙂

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Cena romántica en Borneo

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